martes, 3 de octubre de 2017

durante todos estos años lo único que he hecho ha sido mirar

Persona, Ingmar Bergman, 1966

Sabed,
que durante todos estos años lo único que he hecho ha sido mirar, que miraba entonces y miro ahora, como quien lo hace en un intento de no perder la vida; la mirada como parte de la memoria, como una declaración de intenciones que se repite una y otra vez para los otros, para sí misma.

Sabed,
que la mirada me ha proporcionado en todo este tiempo el don de la tristeza y el recuerdo:
            vi a la abuela pelar cebollas y llorar,
            vi a la madre pelar cebollas y llorar,
            vi a la niña pelar cebollas y no llorar,
porque recuerdo que vi a la niña queriéndose alegre mientras que, los ajenos, deseaban llegar a ese instante donde mirar era como descansar de la palabra:

                        Tú lo sigues viendo todo como antes, ¿verdad?
            Era como llorarse en silencio, como si una no supiera ya volver a ser la misma, siendo ante todo parte del dolor de la añoranza.

Por eso sabed,
la infancia no nos ve
no se mira al espejo en nuestros ojos.

Por eso sabed,
mirar era la forma de hacerse volar mientras sonaban las campanas, cada vez más y más cerca de las sombras de verano, en la pared, en la niña que envejecía a cada minuto, confirmado por aquellos ojos míos durante el miedo a quedarme sin ellos.